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Derecho Administrativo

Silencio administrativo: qué es, positivo o negativo

El silencio administrativo es el efecto que la ley atribuye a la falta de respuesta de la Administración dentro del plazo máximo para resolver. Cuando la Administración no contesta a tiempo, la ley «da por hecho» un sent

Actualizado: 9 min de lectura Verificado con fuentes del BOE

El silencio administrativo es el efecto que la ley atribuye a la falta de respuesta de la Administración dentro del plazo máximo para resolver. Cuando la Administración no contesta a tiempo, la ley «da por hecho» un sentido a ese silencio: lo entiende como una estimación (silencio positivo) o como una desestimación (silencio negativo). La regla general en las solicitudes es el silencio positivo, salvo que una norma con rango de ley diga lo contrario (arts. 24 y 25 de la Ley 39/2015, de 1 de octubre).

En resumen

  • Qué es: la consecuencia jurídica que la ley da a la falta de resolución expresa en plazo (arts. 24 y 25 Ley 39/2015).
  • Regla general en solicitudes: silencio positivo (estimatorio), salvo que una ley o el Derecho de la UE establezcan lo contrario (art. 24.1).
  • Silencio negativo (desestimatorio) en casos tasados: derecho de petición, transferencia de facultades sobre dominio o servicio público, actividades que dañen el medio ambiente, responsabilidad patrimonial y, en general, recursos y revisión de oficio a instancia del interesado (art. 24.1).
  • Plazo: el que fije la norma del procedimiento; si no fija ninguno, 3 meses; nunca más de 6 meses salvo ley o norma de la UE (art. 21).
  • Cómo actuar: el silencio positivo es ya un acto que puedes hacer valer; el negativo solo abre la vía de recurso administrativo o judicial (art. 24.2).

Qué es el silencio administrativo

La Administración está obligada a dictar y notificar una resolución expresa en todos los procedimientos (art. 21.1 Ley 39/2015). Cuando incumple esa obligación y deja pasar el plazo sin contestar, la ley no deja al ciudadano sin salida: atribuye un significado a esa inactividad. Eso es el silencio administrativo.

El silencio no es una respuesta «real» de la Administración, sino una ficción legal (un significado que la ley impone aunque no haya habido respuesta) que protege al interesado frente a la pasividad administrativa. Permite saber qué ha ocurrido con tu solicitud o tu recurso y, sobre todo, abre la puerta a reaccionar (recurrir o ejecutar el acto), sin quedar atrapado en una espera indefinida.

Importante: el silencio no exime a la Administración de resolver. Sigue obligada a dictar resolución expresa incluso después de vencido el plazo (art. 21.1 y art. 24.3). El silencio administrativo es una de las garantías del procedimiento que regula la Ley 39/2015 del procedimiento administrativo común.

El silencio administrativo, ¿es positivo o negativo?

Depende del tipo de procedimiento. La ley distingue dos grandes escenarios.

Silencio positivo (estimatorio): la regla general en solicitudes

En los procedimientos iniciados a solicitud del interesado, el vencimiento del plazo sin resolución expresa legitima a entender estimada la solicitud por silencio administrativo (es decir, se da por concedida), salvo que una norma con rango de ley, de la UE o de Derecho internacional establezca lo contrario (art. 24.1, párrafo primero). Cuando el procedimiento se refiere al acceso a una actividad o su ejercicio, la ley que imponga el silencio negativo debe fundarse en «razones imperiosas de interés general».

El silencio positivo tiene efectos plenos: equivale a un verdadero acto administrativo finalizador del procedimiento (art. 24.2). Una resolución expresa posterior solo podrá confirmarlo, nunca contradecirlo (art. 24.3.a).

Silencio negativo (desestimatorio): casos tasados

«Tasados» significa que la ley los enumera de forma cerrada. La propia ley señala los supuestos en que el silencio se entiende desestimatorio (art. 24.1, párrafos segundo y tercero):

  • Ejercicio del derecho de petición (art. 29 de la Constitución).
  • Solicitudes cuya estimación transfiera al solicitante o a terceros facultades sobre el dominio público o el servicio público.
  • Actividades que puedan dañar el medio ambiente.
  • Procedimientos de responsabilidad patrimonial de las Administraciones.
  • Procedimientos de impugnación de actos (recursos) y de revisión de oficio a solicitud del interesado.
  • Y, en general, cualquier otro caso en que una ley o norma de la UE fije el carácter negativo.

El silencio negativo no es un acto: tiene «los solos efectos de permitir a los interesados la interposición del recurso administrativo o contencioso-administrativo que resulte procedente» (art. 24.2). Es decir, una ficción para que puedas recurrir, no una verdadera denegación.

Un matiz clave: el doble silencio en el recurso de alzada

Aunque los recursos tienen silencio negativo, hay una excepción que conviene conocer. Si interpones recurso de alzada contra una desestimación por silencio (es decir, contra un primer silencio negativo de tu solicitud) y la Administración tampoco resuelve el recurso en plazo, ese segundo silencio se entiende estimatorio, salvo que el asunto se refiera a las materias del listado anterior (art. 24.1, párrafo tercero, y art. 122.2). Es el llamado «doble silencio positivo».

Plazos: cuándo se produce el silencio

El silencio se produce al vencer el plazo máximo para resolver y notificar. Para saber cuándo ocurre, hay que mirar la norma específica de cada procedimiento (art. 21.2 y 21.3 Ley 39/2015):

SituaciónPlazoBase legal
Plazo fijado por la norma del procedimientoEl que indique esa normaArt. 21.2
Máximo absoluto (salvo ley o norma UE)6 mesesArt. 21.2
Si la norma no fija plazo3 mesesArt. 21.3
Inicio del cómputo (a solicitud)Desde la entrada en el registro electrónico del órgano competenteArt. 21.3.b)
Inicio del cómputo (de oficio)Desde el acuerdo de iniciaciónArt. 21.3.a)

Ojo: el plazo puede suspenderse en casos como requerirte la subsanación de documentos o pedir informes preceptivos (art. 22), lo que retrasa el momento en que se produce el silencio. La Administración debe informarte del plazo máximo y del sentido del silencio en los diez días siguientes a tu solicitud (art. 21.4).

Procedimientos iniciados de oficio (art. 25)

Cuando es la Administración la que inicia el procedimiento (de oficio, es decir, por su propia iniciativa y no a petición tuya), las reglas cambian (art. 25.1 Ley 39/2015):

  • Si del procedimiento pudiera derivarse el reconocimiento de un derecho o situación favorable y la Administración no resuelve en plazo, el interesado que haya comparecido entiende desestimada su pretensión por silencio.
  • Si la Administración ejerce potestades sancionadoras o de intervención que puedan ser desfavorables (multas, sanciones), el efecto es la caducidad: se archivan las actuaciones (art. 25.1.b) y art. 95). Es una garantía: la Administración no puede sancionarte indefinidamente.

Estas reglas de caducidad se aplican, por ejemplo, en el procedimiento sancionador administrativo, donde el transcurso del plazo sin resolución obliga a archivar el expediente.

Cómo actuar ante el silencio administrativo

Si el silencio es positivo

Ya tienes un acto a tu favor. Sus efectos se producen desde el vencimiento del plazo y puedes hacerlo valer ante la Administración y ante cualquier persona física o jurídica (art. 24.4). Para acreditarlo sirve cualquier medio de prueba admitido en Derecho, incluido el certificado acreditativo del silencio, que el órgano competente debe expedir de oficio en 15 días desde que vence el plazo (o cuando tú lo pidas) (art. 24.4).

Cautela importante: el silencio positivo no permite adquirir facultades o derechos contrarios al ordenamiento jurídico cuando se carece de los requisitos esenciales para su adquisición. La propia ley sanciona con la nulidad de pleno derecho los actos, expresos o presuntos, que incurran en ese vicio (art. 47.1.f) Ley 39/2015), criterio reiterado por la jurisprudencia del Tribunal Supremo: lo que sería ilegal pedir expresamente no se obtiene por silencio (no opera «contra legem»).

Si el silencio es negativo

No tienes un acto, sino la posibilidad de reaccionar. Tus vías son:

  • Recurso de alzada (si el acto no agota la vía administrativa): plazo de un mes si el acto fuera expreso; si es presunto por silencio, puedes interponerlo en cualquier momento a partir del día siguiente a los efectos del silencio (art. 122.1). La Administración tiene 3 meses para resolverlo (art. 122.2).
  • Recurso potestativo de reposición (si el acto agota la vía administrativa): mismo régimen de plazos; si el acto es presunto, cabe en cualquier momento (art. 124.1). Plazo de resolución: un mes (art. 124.2).
  • Recurso contencioso-administrativo: plazo de dos meses desde la notificación si el acto es expreso (art. 46.1 de la Ley 29/1998, reguladora de la Jurisdicción Contencioso-administrativa). Conviene revisar bien el plazo del recurso contencioso-administrativo antes de acudir a los tribunales.

La ventaja del silencio negativo presunto es que, al no haber notificación con pie de recurso, los plazos de interposición administrativa quedan abiertos hasta que la Administración resuelva expresamente (arts. 122.1 y 124.1).

Ejemplo práctico

Imagina que solicitas a tu ayuntamiento una licencia de obra menor. La normativa del procedimiento no fija un plazo concreto para resolver, así que se aplica el plazo supletorio de 3 meses (art. 21.3). Tu solicitud entra en el registro electrónico el 1 de marzo; desde ese día empieza a contar el cómputo (art. 21.3.b).

Pasan los tres meses y el ayuntamiento no te notifica ninguna resolución ni te ha requerido documentación. Como se trata de una solicitud sin norma con rango de ley que imponga silencio negativo, opera el silencio positivo: tu licencia se entiende concedida (art. 24.1). Para acreditarlo ante terceros, pides el certificado del silencio, que el órgano debe expedir en 15 días (art. 24.4). Eso sí, si la obra contradijera el planeamiento urbanístico, el silencio no te otorgaría una licencia ilegal: lo que no podrías obtener expresamente tampoco lo ganas por silencio (art. 47.1.f).

Guías relacionadas

Preguntas frecuentes

¿Qué es el silencio administrativo?

Es el efecto que la ley atribuye a la falta de resolución expresa de la Administración dentro del plazo máximo para resolver. La ley entiende la solicitud estimada (silencio positivo) o desestimada (silencio negativo) según el tipo de procedimiento (arts. 24 y 25 de la Ley 39/2015).

El silencio administrativo, ¿es positivo o negativo?

Depende. En las solicitudes la regla general es el silencio positivo (art. 24.1). Es negativo en los casos tasados por la ley (derecho de petición, dominio o servicio público, medio ambiente, responsabilidad patrimonial) y, en general, en los recursos y la revisión de oficio a instancia del interesado, así como cuando una ley o el Derecho de la UE lo establezcan.

¿Cuánto tiene que pasar para que se produzca el silencio?

El plazo máximo para resolver fijado por la norma del procedimiento. Si la norma no fija plazo, son 3 meses; el máximo es de 6 meses salvo que una ley o norma de la UE prevea uno mayor (art. 21.2 y 21.3). El cómputo empieza, en las solicitudes, desde la entrada en el registro del órgano competente.

Si el silencio es positivo, ¿necesito que la Administración me dé algo por escrito?

No es imprescindible: el acto existe desde que vence el plazo y puedes hacerlo valer ante cualquiera (art. 24.4). Para acreditarlo puedes solicitar el certificado del silencio, que debe expedirse en 15 días. Eso sí, el silencio positivo no otorga nunca lo que sería ilegal pedir expresamente (art. 47.1.f).

¿Qué hago si me deniegan por silencio (silencio negativo)?

Puedes interponer recurso de alzada o de reposición según corresponda y, en su caso, recurso contencioso-administrativo. Al tratarse de un acto presunto, los recursos administrativos pueden presentarse en cualquier momento mientras la Administración no resuelva de forma expresa (arts. 122.1, 124.1 y 46 de la Ley 29/1998).

Fuentes oficiales

Esta guía ha sido elaborada por nuestro equipo de trabajo con base exclusivamente en fuentes oficiales (texto consolidado de la Ley 39/2015 y de la Ley 29/1998 en el BOE). Tiene carácter informativo y no sustituye el asesoramiento jurídico individualizado.

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Preguntas frecuentes

Es el efecto que la ley atribuye a la falta de resolución expresa de la Administración dentro del plazo máximo para resolver. La ley entiende la solicitud estimada (silencio positivo) o desestimada (silencio negativo) según el tipo de procedimiento (arts. 24 y 25 de la Ley 39/2015).
Depende. En las solicitudes la regla general es el silencio positivo (art. 24.1). Es negativo en los casos tasados por la ley (derecho de petición, dominio o servicio público, medio ambiente, responsabilidad patrimonial) y, en general, en los recursos y la revisión de oficio a instancia del interesado, así como cuando una ley o el Derecho de la UE lo establezcan.
El plazo máximo para resolver fijado por la norma del procedimiento. Si la norma no fija plazo, son 3 meses; el máximo es de 6 meses salvo que una ley o norma de la UE prevea uno mayor (art. 21.2 y 21.3). El cómputo empieza, en las solicitudes, desde la entrada en el registro del órgano competente.
No es imprescindible: el acto existe desde que vence el plazo y puedes hacerlo valer ante cualquiera (art. 24.4). Para acreditarlo puedes solicitar el certificado del silencio, que debe expedirse en 15 días. Eso sí, el silencio positivo no otorga nunca lo que sería ilegal pedir expresamente (art. 47.1.f).
Puedes interponer recurso de alzada o de reposición según corresponda y, en su caso, recurso contencioso-administrativo. Al tratarse de un acto presunto, los recursos administrativos pueden presentarse en cualquier momento mientras la Administración no resuelva de forma expresa (arts. 122.1, 124.1 y 46 de la Ley 29/1998).

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